
Lo que sucedió esta tarde en el Estadio Bank of America fue inesperado. La primera semana de la NFL está llena de sorpresas y generalmente las defensivas llegan con mejor preparación y coherencia, pero los Osos y las Panteras decidieron jugar abierto en un duelo de anota y alcanza que se convirtió en el de más puntos anotados en la primera semana de la NFL.
Lo que probablemente fue, por dos cuartos y medio, el mejor partido en la carrera de Bryce Young se vio opacado por una carencia defensiva y decisiones erróneas en momentos clave. Tras conseguir el empate a 31 puntos al inicio de la segunda mitad gracias a Chubba Hubbard, quien pese a no estar al 100% hizo un gran trabajo de equipo, un golpe tarde de Derrick Brown al mariscal de los Osos Caleb Williams permitió continuar un ataque que dio ventaja temporánea a los visitantes y luego un error en cuarta oportunidad al no entenderse Young y el receptor Tetairoa McMillan, el tipo de jugada que no se ha practicado lo suficiente a estas alturas de la temporada, dejó a Chicago en excelente posición de campo y de pronto las cosas ya iban 45-31 y la moral se vino abajo en Charlotte.
Para acabar las cosas, McMillan soltó el ovoide en la siguiente serie ofensiva y de allí los favoritos controlaron el partido cuyo marcador final fue 59 a 37.
Nadie esperaba este marcador, pero creo que nadie esperaba que Carolina diera tanta pelea en un principio, es una derrota dolorosa, pero Young tuvo varios chispazos y sabemos que los Osos son un equipo difícil. Lo que si preocupa es la defensa que no pudo contra el plan de juego variado del entrenador Ben Johnson y se vio, en una sola palabra, perdida.
El siguiente juego es en Atlanta contra unos Halcones que no pudieron contra la defensiva dominante de Pittsburgh, ese partido es interdivisional, así que hay que ganarlo. La defensiva tiene 6 días para mejorar, la ofensiva tiene 6 días para aprender a no desesperarse, vamos a ver qué pasa.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com