
Siguen las angustias para los aficionados del equipo de Carolina que ayer, en semana corta y horario estelar, vieron desde lejos la derrota en Green Bay 27-19, marcador que no dice la verdad de lo sucedido.
Ambos equipos tienen bajas por lesiones en las líneas, ambos mariscales tuvieron una intercepción, ambas defensivas obligaron a soltar el ovoide, simplemente las Panteras fallaron en ejecución por ambos lados, una y otra vez y nunca fueron amenaza para unos Empacadores que se la llevaron leve todo el partido y nunca se vieron realmente preocupados. Parecía un partido de pretemporada por momentos.
Fuera de Chubba Hubbard, que le corrió sin problemas a una agujerada línea de los “quesitos”, nadie más hizo gran cosa al frente y la línea ofensiva me recordó mucho a la del 2004 que no dejaba a Young respirar, dejando a los locales presionar constantemente al mariscal. Pero, si tienes problemas de personal, como entrenador debes ajustar, y para el tiempo que los visitantes ajustaron con pases cortos rápidos para combatir los embates, ya estábamos en el último cuarto esperando un regreso milagroso que no se dio frente a un equipo bien entrenado que sabe manejar el reloj.
Lo mismo del lado defensivo, sabemos que hay huecos en la secundaria donde se está jugando con suplentes, pero el ala estelar Christian Watson se fue con lesión al hospital y le dio tiempo de regresar para seguir haciendo daño. En su ausencia, el receptor Matthew Golden en ambos lados de la cancha para pase largo y el siempre invaluable ala cerrada Tucker Kraft para los pases cortos no tuvieron ningún problema ante unos apoyadores que se vieron perdidos. El corredor Josh Jacobs sólo se apuntó 39 yardas, pero nunca lo pudieron detener en tercera y corto, permitiendo que Green Bay siguiera con vida, otra vez, línea lesionada más apoyadores despistados, mala combinación. Aquí no le echo la culpa a los jugadores, si estaban mal parados, como estuvieron el 70% del tiempo, es culpa de su entrenador, que no supo ajustar a tiempo, cosa que sucedió en ambos lados de la cancha.
Así, las Panteras suman su segunda derrota dolorosa al hilo y aunque mostraron algo de mejoría, les toca reciben la visita de unos Broncos de Denver que parecen haber encontrado su ritmo y necesitan sumar victorias en una división complicada, cosa que también se puede decir de las Panteras guardando las proporciones. Espero que los días extra de descanso por jugar el jueves les ayuden a replantear sus objetivos, porque si no pudieron descifrar a la defensa mermada de Green Bay no quiero ni pensar lo que puede hacerles Denver.

Por Hernán Mena
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