
Los Knicks de Nueva York son uno de los equipos de más tradición en el baloncesto de Estados Unidos, desde 1946 son el “verdadero equipo de Nueva York” y el Madison Square Garden, su casa desde 1968 (y mucho antes si consideras los antiguos escenarios que también eran conocidos como “The Garden”) es la arena de basquetbol más famosa del mundo en la que levantaron trofeos 2 veces contra sus archi-rivales del Oeste, nada más y nada menos que los Lakers de los Angeles, en 1970 y 1973.
Pasaron 53 años y mucho sufrimiento de una de las hinchadas más nobles y aguantadoras del deporte. Y es que los aficionados en Nueva York parecen tener alta tolerancia al fracaso, sino pregúntenle a los que le van a los Jets. Los Knicks han sufrido todo, los Toros les dominaron en los 80’s, perdieron 2 finales, contra Houston y San Antonio, en los 90’s y habían pasado por una serie de cambios y reestructuraciones estas últimas 2 decadas hasta que por fin comenzaron a armar un cuadro peleador alrededor del 2022. Incluso les intentaron meter un equipo para hacerles competencia, los tristes Nets que se fueron a Nueva Jersey y ahora están en Brooklyn y apenas los van a ver sus familiares si no hay nada mejor en la tele.
Ayer los Knicks acabaron la sequía y levantaron el trofeo eliminando a los Spurs en cinco juegos, no se pudo ganar como local y sentir el alboroto en el Madison Square Garden, pero lo que importa es la victoria que muestra como la perseverancia combinada con la inteligencia producen resultados. Una superestrella como Jalen Brunson y jugadores de apoyo como Karl-Anthony Townes. OG Anunoby y Mikal Bridges (que no es pariente del de los Hornets para nada) han hecho de este cuadro uno de los más completos del Este que lograron frenar la trayectoria meteórica de unos jóvenes de San Antonio que eliminaron al campeón, pero al final les faltó colmillo.
Felicidades a los Kicks y ojo con los Spurs en los años venideros.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com