
Por supuesto, además de la semana de descanso, ayuda cuando el equipo contrario juega con mariscal y corredores suplentes, pero eso no le quita mérito a unas Panteras que fueron a Filadelfia, uno de los estadios más difíciles de la NFL, por una fácil victoria 25-14.
Es cierto que las Aguilas estaban mermadas, pero una vez más se jugó sin errores, intercalando jugadas, cansando al rival cuya defensiva los mantuvo en el juego lo más que pudo hasta que se agotó, en gran parte gracias a la labor de Chubba Hubbard que terminó el día con más de 100 yardas y una anotación, pero que además fue fumigada por ambos lados por Bryce Young cuyos receptores uno (McMillan) y dos (Cocker, regresando de una lesión) casi suman las 100 yardas cada uno y permitieron liberarse al ala cerrada Tommy Tremble lo suficiente para meter otras dos anotaciones.
Los locales, sin su corredor estrella Saquon Barkley ni su mariscal Jalen Hurts se vieron bastante inoperantes ante una defensa de los de Carolina que no da mucho de que hablar pero hoy se mantuvo alerta y no le permitió al joven Tanner McGee hacer mucho que digamos, jugando de forma conservadora, sin mucha presión directa con apenas dos capturas de mariscal, pero cerrando bien las opciones atrás además de una labor mencionable de la línea defensiva que tampoco les permitió mucho por tierra.
Victoria de pizarrón, trabajada desde los entrenamientos. No memorable, pero si importante porque suma en una División que se puede llevar cualquiera de los cuatro equipos y demuestra que las Panteras son un equipo sólido por todas partes.
Ahora viene Tampa, que sufrió una derrota triste contra los Acereros, el domingo y no sabemos aún si la diva Mayfield estará disponible. Con o sin Baker es un juego que se debe, y sin problemas, puede ganar y son de esos Inter divisionales que cuentan para desempates más adelante.
Vamos a ver que sucede.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com