
Así es, como lo están leyendo les estoy contando que no fue un error de la prensa. Los Hornets fueron a Oklahoma City y le pegaron al Thunder 124-97 con grandes actuaciones de Brandon Miller y Kon Knueppel sumando 28 y 23 puntos respectivamente además de una jugada de fantasía de LaMelo Ball quien ayudó con otros 16. Los de Charlotte tomaron una ventaja cómoda y no la soltaron, ya que si algo tienen es ofensiva, pero lo más interesante fue que aguantaron los embates de unos campeones que arrancaron lento y al final no pudieron ni anotar las placas del camión que los atropelló.
Buenas noticias para el equipo local de la NBA luego de una terrible derrota contra los Bucks en tiempo extra el pasado viernes en un partido que tenían controlado y regalaron al final por no saber manejar el reloj ni el balón. Viendo mis notas para el resumen semanal estaba a punto de echar veneno contra Charles Lee porque allí se notó la falta de orden al final y eso es culpa del entrenador, pero al día siguiente bajaron a Chicago y le pegaron a los Bulls… y luego lo de ayer. Resulta que, a fin de cuentas, fue una gira productiva.
Ahora los Hornets se encuentran con un récord de 13 ganados y 23 derrotas. Mal, pero no tan mal, y una vez más están jugando bien contra los fuertes, pero bajan la guardia contra equipos más débiles, convirtiéndose en lo que conocemos como un equipo “bipolar” que puede sorprender tanto para tristezas como alegrías y anda buscando la media tabla, con problemas en la defensa, buen ataque y uno que otro momento brillante, como anoche.
Es decir, los Bobcats, o Hornets, de siempre, no importa quien sea el dueño, no importa quien sea el entrenador, no importa como se llamen. Vienen Toronto e Indiana está semana, creo que ganan un partido y pierden el otro, cual de los dos irá para el lado de los de Charlotte… eso ni el mejor mago de Las Vegas lo puede adivinar. Por eso son tan interesantes.
Por Hernán Mena
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