
El sueño no duró mucho, aunque la ilusión sigue viva. En un fin de semana que comenzó con la diva Mayfield llorando tras ser derrotado por unos Halcones que no se dejaron morir vimos caer a los Jefes cuyo líder, Patrick Mahomes, cayó al pasto en dolor tras ver la eliminación de frente. Mahomes sufrió un desgarre del ligamento interno de la rodilla (ACL) que lo tendrá fuera el resto de la temporada. Los Jefes han quedado eliminados luego de 11 temporadas seguidas llegando a los playoffs. No es el fin de la dinastía, pero casi.
Un par de horas más tarde, el apoyador estelar Micah Parsons sufrío la misma lesión, de pronto, sin contacto, comenzó a cojear. Estas son lesiones de una rodilla que ya viene sentida y se agrandan hasta el momento que el último musculo interno sede. Es probable que ambos hayan estado “tocados” y jugando con un dolor increíble hasta que el cuerpo simplemente no aguantó. Los Empacadores aún están en la pelea por un pase, pero es otra baja sensible.
Volviendo a las Panteras, aquí la lesión más grave fue un pequeño desgarre en el corazón de la fanaticada y la prensa villamelona que ya hacía gráficas de el equipo en los playoffs y su posible avance dentro de ellos el pasado viernes. Sí, el primer lugar era local. Sí, Tampa es un equipo herido. Pero primero había que ir a Nueva Orleans y sacar el partido.
Los Santos están en reconstrucción, pero los visitantes se confiaron. Anoche me preguntaban ¿quién tuvo la culpa? Creo que esta vez no toca señalar a un jugador en particular sino al esquema del entrenador Dave Canales. Los Santos jugaron como pudieron, deteniendo por ratos a un rival que siempre estuvo arriba en el marcador, pero cada vez que las Panteras anotaban, los Santos empataban. La defensiva aguantó e incluso detuvo a los locales en un importante cuarta y uno pero al final se desplomo y los dejó alcanzar y ganar, como el mítico caballo, al final del partido.
La ofensiva fue mediocre, tuvo algunos errores, pero no debió perder el partido. Opino que el peor error fue no correr más y quitarle tiempo al reloj. La defensiva de los Santos aguantó lo que pudo, pero no hubo suficiente golpeo de la línea ofensiva y sólo se acumularon 127 yardas por tierra entre Chubba (29) Dowdle (59) y Young (59). Creo que se pudo correr más, tanto por fuera como por dentro, y desconcertar a un grupo de apoyadores rivales que nunca se vencieron.
A escasos segundos del final, un gol de campo del joven pateador Irlandes Charlie Smyth selló el marcador 20-17, mandando a Carolina al segundo lugar de la división, a medio juego de unos Bucaneros que, incompletos y heridos, pero no muertos, llegan el Domingo al Bank of America a la 1 pm en un juego que las Panteras, si quieren hacer historia y callar a todos los que dudan, deben ganar. No es de vida o muerte, pero casi, casi.
Por Hernán Mena
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