
Desde hace un par de temporadas en la NFL han ocurrido varios cambios generados, en gran parte, por el avance de la analítica rápida, otra variante de la Inteligencia Artificial que ha comprobado no ser tan buena como lo aparenta. Los coordinadores, que se la pasan sentados en los palcos de arriba y a los que se les veía con sus lapicitos, marcadores y listas de jugadas ahora están enfrente de una máquina y recibiendo sugerencias de qué hacer en un momento determinado dependiendo del promedio de reacción del rival según lo observado por el algoritmo en los últimos partidos y dependiendo de la formación en el momento, etc, etc, etc.
Según la NFL, cuyo propósito último es vendernos entretenimiento, la implementación de la analítica ha permitido que cada temporada los partidos se vuelvan cada vez más reñidos. Los números allí no mienten, año tras año las palizas se reducen, los partidos que se definen, ya sea por diferencias mínimas o en el último minuto, aumentan. La temporada regular se vuelve más interesante y la famosa “paridad” que se busca hace que equipos, como por ejemplo ahora Nueva Inglaterra y Seattle, salgan del fondo de sus Divisiones hasta pelear por un boleto a la gran final en apenas un par de años.
Pero el abuso de la analítica también trae problemas que no se ven a simple vista y uno de ellos que creo sirve como ejemplo del embrutecimiento por exceso de conocimiento es el aumento de “jugársela” en cuarta oportunidad y yardaje corto para continuar el camino a posibles 7 puntos en lugar de despejar y arrinconar al rival, dando un número mayor de oportunidades a la defensiva de detener al enemigo, o peor aún, evitar 3 puntos seguros con un gol de campo.
Entiendo que a veces hay que jugársela en cuarta, cuando el tiempo se está terminando y se está debajo en el marcador por más de una anotación, cuando es media yardita y un empujoncito basta, o cualquier situación similar, pero no a cada rato. Esta moda la iniciaron Dan Campbell y sus Leones en Detroit ante el gozo de los aficionados que por fin tenían un equipo “arriesgado”, “valiente”, “atrevido” que llegó por fin a los playoffs. En las temporadas siguientes se han vuelto más ineficientes, erráticos y cometiendo más de un par de osos arriesgando en cuarta.
Hablando de Osos, los de Chicago en estos playoffs solo lograron 3 de 9 intentos en cuarta oportunidad. Las Panteras cometieron un error que afortunadamente no fue garrafal, en una cuarta oportunidad, al ser detenidos por los Carneros. Pittsburgh traía una jugada sorpresa que les falló… la lista es interminable y aunque la estadística dice que el 53% de las veces el jugársela en cuarta y dos yardas o menos tiene resultados positivos eso básicamente nos dice que jugársela en cuarta, es echarse un volado.
Los que llevan años leyendo saben mi postura ante los penales para definir partidos en el futbol soccer, que son otro volado, pero el deporte profesional es así, la gente se emociona ante los penales, la adrenalina sube. Lo mismo sucede cuando la ofensiva se queda en cuarta y se la juega, sobre todo si se los pide la muchedumbre masificada en las tribunas y pues, al pueblo, lo que le gusta, son aficionados con boleto pagado.
Y a todos les gusta el juego de azar.
Por Hernán Mena
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