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Milwaukee, y el Beisbol, celebran en grande

Milwaukee, y el Beisbol, celebran en grande

El pasado miércoles las calles de Milwaukee, Wisconsin, se vieron invadidas por miles de personas, cerveza en mano, festejando hasta altas horas de la madrugada, porque así son los miércoles por la noche en la ciudad donde nació la mejor cerveza ligera del mundo cuyo nombre no diré, porque no me pagan.

Pero el miércoles pasado había otra razón para celebrar y es que los Cerveceros se coronaron campeones de las Grandes Ligas del Beisbol luego de 57 años en el máximo circuito y haciendo olvidar a todos los aficionados de este equipo, un servidor incluido, la terrible derrota en el 82 cayendo contra los Cardenales en el séptimo de siete posibles partidos.

El jueves hizo su aparición en Lambeau Field en Green Bay ante las ovaciones del estadio abarrotado. El viernes hubo desfile en las calles de Milwaukee y la cerveza no dejó de correr durante todos estos 3 días… se calcula que se consumieron, entre todos los festejos, más de un millón de botellas.

Ahora que es domingo y ya estamos sobrios. Al menos aquí, porque en Wisconsin la fiesta sigue, veamos la importancia de la coronación de los Cerveceros para las Grandes Ligas ya que nos demuestra que la paridad en las Ligas Mayores es real y que con creatividad se puede conseguir el banderín. Similar a la historia de los Astros, antes que descubriéramos que hacían trampa, es un respiro de aire fresco, al igual que la llegada de Tampa como adversario. Ambos son equipos con nóminas modestas y de hecho la nómina de ambos, sumada, que son 243 milliones de dólares (147 de los Cerveceros y 96 de Tampa) es menor que la de los 7 equipos más gastadores de las Grandes Ligas, eso sin contar los impuestos de lujo que algunos equipos pagan por tener demasiadas estrellitas como los Dodgers.

No me mal interpreten, el Beisbol necesita de los Dodgers, Yankees, Filis, Bravos, Mets, Cachorros y anexas, los equipos de gran tradición y gran afición con nombres rimbombantes y bolsillos abiertos. De lo contrario no tendríamos a un Othani o un Judge, por mencionar a los más obvios. Estos equipos y su atractivo monetario es lo que hace que muchachitos desde las montañas del norte de Michigan hasta las faldas de la sierra de Merida, Venezuela, pasando como la brisa por todas las islas del Caribe, tomen guante, bate y pelota, camino hacia un sueño.

Para llegar ahí, sin embargo, necesitamos equipo como los Cerveceros o Tampa, que buscan a jóvenes tanto en los pueblitos de la Republica Dominicana como en medio del estadio de Indiana, van a las escuelas, a las universidades, y a los diamantes sucios de las barriadas buscando talento “barato” y encontrando diamantes en bruto. Equipos que se refuerzan con un par de estrellas, pero su base es un juego joven, agresivo, que roba bases, batea oportuno, defiende agresivo y lo deja todo en el campo. Muchachos que sueñan con ser el siguiente Juan Soto, o Bryce Harper, o cualquier estrella de ese calibre, en un mercado más grande, deleitándonos con el deporte masivo más difícil del mundo.

El que crea lo contrario de lo último que acabo de decir que se pare frente al plato y meta un hit a una bola que viene a 100 millas por hora, o en un montículo a lanzarla a tal velocidad. Cuando puedan hacer una de esas dos cosas, platicamos. Mientras, digan lo que digan, el beisbol sigue siendo el Rey de los Deportes.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com

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