
Primero y antes que nada hay que aclarar que el regreso de la “diva” Mayfield a Tampa no tuvo nada que ver con la derrota trágica que sufrieron las Panteras en casa el pasado domingo. Mayfield apenas tiro 11 pases para 64 yardas y una anotación, tuvo más yardas el corredor Bucky Irving a quien la línea defensiva de los de Carolina no pudieron parar.
Pero la culpa de la derrota aplastante 43 a 13 recae en el mariscal Bryce Young que sintió la presión de una veterana línea de Tampa que por fin, al parecer por la cercanía al Halloween, resucitaron como muertos vivientes para llegarle 5 veces, tres con el apoyador YaYa Diably en el mejor partido de su carrera, forzando 2 intercepciones y provocando un balón suelto que fue recuperado para anotación rival. En el segundo cuarto las cosas ya iban 26-6, Young tenía cara de despistado en la banca y todo parecía indicar otra tragedia en Charlotte en un día donde hasta les bloquearon un punto extra y lo regresaron para Safety por regla. Para cuando entró el mariscal Kenny Pickett la suerte estaba echada.
No todo fue culpa de Young, la defensiva no supo detener la carrera y Mayfield sólo tuvo que entregar el ovoide para que los visitantes tuvieran las yardas necesarias y controlaran el reloj, y por ende, el partido. Sin embargo, el joven mariscal debe ponerse las pilas si quiere obtener un buen contrato y eso comienza en una semana, cuando unos Halcones que parecen haber encontrado el ritmo vengan al Estadio Bank of America para un duelo que definirá el primer lugar de la División más mala de la NFL, título que les está peleando el Este de la Nacional, pero al parecer no quieren soltar.
Pena ajena.

Por Hernán Mena
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