
Era de esperarse pero tras una “competida votación” Cooper Flagg, el jovencito de 19 años de los Mavericks de Dallas venció, por “apenas” 26 puntos al sorprendente joven Hornet Kon Knueppel en la carrera para Novato del Año de la NBA.
¿Un robo? No necesariamente, pero si una mirada a como los periodistas votan viendo solo números y no importancia para el equipo, y tal vez la liga. Puse algunos entrecomillados porque la votación de los dizque 100 mejores periodistas que cubren la NBA le dio muchos más puntos de segundo lugar a Knueppel, garantizando la victoria de Flagg, lo cuan no hace la votación más reñida en sí, sólo más cercana en puntos.
Es cierto que Flagg lideró a los Mavericks de Dallas en puntos, rebotes y asistencias. El último novato que logró está trifecta fue un jovencito llamado Michael Jordan. Pero los Mavericks no son un equipo en reconstrucción, el año pasado fueron un equipo en demolición, dejando ir a Luca Doncic a los Lakers y, al parecer, porque no se puede comprobar, negociando el primer lugar de la lotería del Draft para obtener a Flagg, uno de los mejores prospectos colegiales que se han visto en décadas. Dallas es un proyecto que se esta construyendo alrededor de Flagg, más o menos como aquellos Toros de 1984, así que sus números, muy buenos, son obligación, no sorpresa, para un equipo que terminó la temporada en el puesto 12 del Oeste, 11 juegos debajo de los Warriors que terminaron en la décima posición y se dedicará a buscar las piezas que necesita Flagg para liderar un equipo ganador en algunos años. Es decir, le dieron el premio por su potencial y no por sus logros.
Veamos mientras a Knueppel, la estadística que resalta es el mejor tirador de 3 puntos entre los novatos y tristemente le pesó la presión del play-in, jugando muy mal en el partido contra Miami e inestable en la derrota contra Orlando que detuvo el pase a los playoffs. El hubiera no cuenta, pero si los Hornets estuvieran viéndose las caras con Detroit les aseguro que la votación hubiera sido “aún más cerrada”… pero de todos modos hubiera ganado Flagg, porque eso es lo que quiere la NBA y hay ciertos periodistas que prefieren no quejarse mucho.
Sin Kon, la escuadra de Charlotte no hubiera ni soñado en el play-in, fueron el, sin olvidar al otro novato Kalkbrenner y el crecimiento como jugador del francés Diabaté, los que permitieron acomodar minutos, evitar lesiones de LaMelo Ball y Brandon Miller y ayudar a Miles Bridges a jugar con la calidad que no le habíamos visto en años pues no tuvo que cargar el peso del equipo casi toda la temporada como habíamos visto con anterioridad. Los grandes partidos que vimos, las sorpresas alegres durante la temporada regular, el Spectrum Center lleno a reventar de fanáticos emocionados y muchas otras cosas que no habíamos visto en años, se deben en gran parte a la actuación de Knueppel. Eso no sucedió en Dallas y eso tiene más valor para el baloncesto profesional que unos fríos numeritos.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com