
Luego de seis derrotas seguidas espere un poco para escribir esta nota pensando en una posible victoria contra los Knicks y un poco de alegria, pero luego que el miércoles pasado sufrieran su séptima al hilo de plano lo que necesitan es ir con los brujos de Catemaco o de plano que les den una rameadita. Así es, no estoy pidiendo que despidan a todos y comiencen de nuevo, sino que busquen métodos alternativos para cambiar su suerte.
Cada año parece más de lo mismo, titulares lesionados, banca incompleta, problemas en el desarrollo de jugadas y movimientos básicos. Lo increíble es que, con un récord de catorce derrotas y solo cuatro victorias están mejor que otros tres equipos del Este, Brooklyn, Washington y el actual sub campeón Pacers de Indiana, que ha sufrido más problemas de lesiones que los Hornets.
El último partido fue un ejemplo de cómo está la situación, con todos los titulares jugando el 70% del tiempo ya que ninguno está al 100%, el tobillo de Ball le sigue molestando, Miller no se acopla y Bridges no puede cargar al equipo solo. Esta escuadra, al 75% de su capacidad, no puede derrotar a casi nadie y ahora vienen Chicago el viernes y Toronto el sabado, dos equipos que están pensando desde ahorita en playoffs. Me caigo al mar!
El único punto de consolación para la afición es el trabajo realizado por el novato Kon Knueppel, promediando 18 puntos por partido y con una eficiencia de casi el 42% en tiros de tres puntos. Posible candidato al novato del año, pero los de Charlotte casi siempre tienen un candidato a novato del año desde Emeka Okafor en el primer año de la nueva franquicia, cuando eran los Bobcats. Esto es debido a que siempre les toca buen lugar en la lista del draft porque siempre acaban debajo de la media tabla y al paso que van, les toca otra vez.
20 años de lo mismo independientemente de quienes sean los jugadores, entrenadores y dueños. De plano, hace falta una limpia.
Por Hernán Mena
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