Síguenos en redes sociales

Instinto es mejor que matemática en la NFL

Instinto es mejor que matemática en la NFL

Con las Panteras jugando en lunes tuve la oportunidad de ver todos los juegos de la una de la tarde del pasado domingo en Zona Roja y comprobar que algo está muy mal en la NFL y es la nueva necesidad de depender en la “analítica” para saber que hacer.


La semana pasada le grité un par de veces al televisor mientras veía a los Delfines fallar intentos de anotación seguidos en cuarta y gol desde la yarda uno cuando un gol de campo hubiera amarrado el partido. Ayer vi a Pittsburgh hacer lo mismo ante las quejas de un lesionado Aaron Rogers desde la banca y a los Patriotas confiarse y ser detenidos por la defensiva de Cincinnati, que estoy de acuerdo es malísima, pero para que tentar al diablo y sufrir hasta el final, en el caso de Nueva Inglaterra, o sellar la derrota en lugar de buscar el empate, en el caso de los Acereros.


Ah, pero las matemáticas dicen que hay más probabilidades de ganar el partido si nos arriesgamos. Ese es el pretexto que ha utilizado repetidas veces el entrenador Dan Campbell, favorito de la afición en Detroit, cuya agresividad lo llevó a perder el pasado lunes contra Filadelfia por arriesgar 4 veces en cuarta oportunidad y fallarlas todas cuando la matemática, la estadística y todas las combinaciones de la “analítica” dicen que, si arriesgas en cuarta y corto cuatro veces, de menos conviertes en dos y sigues atacando.


Pero en el deporte la matemática falla, porque es un juego de humanos, con errores, defectos y emociones que la matemática no puede medir, pero un buen entrenador, a nivel cancha, sí. Campbell observó la analítica trabajar a su favor hace unos días cuando los Gigantes pudieron haber amarrado el partido contra sus Leones con un gol de campo y prefirieron arriesgarse, ir por 7 y salir con nada contra la defensiva de un Detroit que luego empataría el juego, saliendo con la victoria en tiempo extra.


Mientras todo eso sucedía Andy Reid, entrenador de la escuela antigua, decidió no arriesgar, ir por un gol de campo para empatar el partido al final del tiempo reglamentario y confiar en que los Jefes ganarían el juego de forma metódica, cosa que hicieron. Kansas tuvo ayuditas de los árbitros durante el partido, pero esa es otra historia, lo importante es que Reid, jugando de manera conservadora y sin escuchar mucho a los genios de los números, sacó la victoria y desafortunadamente muchos entrenadores le hacen demasiado caso a los genios del palco de arriba y no siguen el ritmo de las emociones que se viven abajo cuando el deporte es, más que nada, emoción.


Hay quien dirá, con cierta razón, que las jugadas arriesgadas son más emocionantes, pero el riesgo conlleva muchas veces al fracaso, y esa es una emoción que los fanáticos no se merecen.
Me despido con este pensamiento. Si las matemáticas no fallaran en el deporte, los Yanquis ganarían casi siempre la Serie Mundial… se imaginan que mundo tan aburrido.

Por Hernán Mena
hernanmena@lagambetasportscarolinas.com

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *